Enero 2026

Maduro, momentum y el oro del minero

Retorno mensual: +7.60% · Acumulado: +8.71%

Queridos inversionistas,

En diciembre sembramos 19 semillas y las vimos crecer. En enero sembramos 97. La cosecha fue mucho más grande, el clima mucho más bravo, y las lecciones mucho más caras. Este fue el mes en que el sistema dejó de ser prototipo y se convirtió en negocio.

El premium del miedo

A principios de enero la turbulencia vino de Venezuela. Les ahorro el análisis político; hay gente mucho mejor preparada para eso. Lo que nos importa es lo que pasó con los precios de las opciones: subieron. La implied volatility se disparó en sectores sensibles a mercados emergentes, los metales preciosos arrancaron, y los premiums que los compradores estaban dispuestos a pagar se pusieron, por un rato hermoso, carísimos.

Nuestro sistema no predice eventos geopolíticos. No tiene opinión sobre Maduro ni sobre Caracas ni sobre sanciones. Lo que sí tiene es un olfato calibrado para detectar cuándo el miedo empuja los premiums por encima de su valor justo. Cuando el mercado tiene miedo, paga de más por el seguro. Nosotros vendemos ese seguro.

La posición de mayor convicción del mes fue una minera de metales preciosos. El spike de volatilidad de principios de enero puso los premiums irresistibles. Nuestro filtro confirmó fundamentales sólidos, el momentum venía bien, y la volatilidad implícita estaba descontando mucho más riesgo del que la realizada justificaba. Vendimos agresivamente, en varias tandas. Cuando bajó el polvo, esas posiciones mineras solas representaron buena parte de la ganancia del mes.

El experimento de momentum

Enero también trajo nuestra primera incursión en momentum trading. Un fabricante de chips de memoria estaba en un rally violento por noticias de supply chain. En vez de vender premium (las opciones estaban caras del lado equivocado), compramos el stock directamente y nos montamos en el momentum tres días. El retorno, relativo al capital desplegado, fue excepcional.

Les cuento esto para confesar algo: esa operación me dejó pensando. Funcionó perfecto, pero se sintió distinta a vender premium. Menos sistemática, más de instinto. El sistema encontró la oportunidad, pero la salida la manejé yo. Y tuve suerte con el timing.

Esa experiencia sembró lo que eventualmente se convertiría en nuestro segundo motor: una estrategia sistemática de momentum con reglas claras de entrada, salida, sizing y stop loss diario. En enero todavía era solo un golpe de suerte. Somos honestos con la diferencia.

Las pérdidas

No todo salió bien. Una empresa de adtech de streaming que se veía prometedora en papel se desplomó después de un guidance decepcionante. Un nombre de semiconductores que había sido fuente confiable de premium todo el mes se volteó después de un earnings que no dio la talla. Las dos pérdidas quedaron contenidas por reglas de sizing que existían antes de abrir los trades.

No quiero pasar por alto las pérdidas. Cuando reportas 7.6% en un mes, es tentador insinuar que sabías lo que hacías desde el principio. No es cierto. Teníamos un sistema que acertó la mayoría de las veces, y cuando falló, las pérdidas fueron manejables. Eso es risk management.

Escalando la máquina

Pasar de 19 operaciones en diciembre a 97 en enero no fue gradual. Fue un salto de cinco veces en volumen, y puso a prueba cada pieza de infraestructura que habíamos construido. El protocolo de compuertas procesó todas las órdenes sin fallar. Los controles de seguridad bloquearon tres operaciones que habrían violado límites de posición. El filtro de calidad rechazó docenas de candidatos que se veían bien por fuera pero no pasaron los fundamentales.

Hubo un incidente que vale mencionar. A principios del mes, un error de código en un script improvisado creó una posición long que no debía existir. Exactamente lo que la infraestructura de seguridad está diseñada para evitar. La pérdida fue mínima, pero la lección fue enorme. Inmediatamente agregamos otra capa de defensa: un guardián de invariantes que detecta cualquier posición long en opciones y frena toda la operación hasta que se resuelva. El sistema ahora tiene cinco capas independientes de defensa, cada una capaz de frenar un error catastrófico por sí sola.

El sistema no predice eventos. Se beneficia del miedo que generan. Y cuando comete un error, construye un muro para que no vuelva a pasar.

Lo que viene

El 7.6% de enero seguramente será un outlier. Meses así pasan cuando los spikes de volatilidad se alinean con oportunidades de calidad, y esa alineación no se puede fabricar. Nuestra meta sigue siendo 0.5% a 0.75% semanal de ingreso por theta, con momentum como bonus ocasional. Habrá meses que superen eso y meses que se queden cortos. El compounding solo funciona si resistimos la tentación de perseguir el número de enero cada mes.

Para febrero, el plan es integrar datos profesionales de volatilidad y reemplazar nuestras estimaciones de IV con datos reales de mercado. El sistema actual funciona, pero está tomando decisiones con lentes borrosos. Mejores datos, mejores decisiones.

Gracias por la confianza. Enero fue ruidoso. La mayoría de los meses deberían ser callados. El silencio es el sonido del compounding.

Carlos Taborda Jaraba

Fundador y Gestor de Portafolio

Workflow Capital